El Prisionero de Conciencia Guido Sigler Amaya, arrestado el día 18 de marzo del 2003 en la Primavera Negra de Cuba y sancionado a 20 años de privación de libertad por defender los Derechos Humanos tiene en gran peligro su vida por negarse a ser desterrado a España.
El prisionero Guido Sigler Amaya, perteneciente al Grupo de los 75, se encuentra actualmente en la Prisión de Mayor Severidad de Agüica en la provincia de Matanzas. En esta prisión, la mafia de la Dirección de Establecimientos Penitenciarios (DEP) en complicidad con la Dirección de Seguridad del Estado le están haciendo la vida imposible al prisionero presionándolo para que acepte el destierro hacia España. En este acto ruin y cobarde están usando al Cardenal Jaime Lucas Ortega y Alamino, el cual conscientemente se está dejado utilizar.
El lunes 23 de este mes de agosto el Cardenal Ortega telefoneó directamente a Guido Sigler Amaya y dialogó con él insistiéndole, de manera desmedida y muy enfática, en tratar de convencerlo de que aceptara la excarcelación para España. El inclaudicable Prisionero de Conciencia le respondió que a España no tiene nada que buscar, que prefiere primero la muerte en prisión antes de aceptar tan canallesca propuesta; y le añadió que si sus intenciones son verdaderamente humanitarias que lo demuestre pidiendo la libertad sin destierro para todos los prisioneros políticos cubanos.
El prisionero Guido Sigler Amaya, perteneciente al Grupo de los 75, se encuentra actualmente en la Prisión de Mayor Severidad de Agüica en la provincia de Matanzas. En esta prisión, la mafia de la Dirección de Establecimientos Penitenciarios (DEP) en complicidad con la Dirección de Seguridad del Estado le están haciendo la vida imposible al prisionero presionándolo para que acepte el destierro hacia España. En este acto ruin y cobarde están usando al Cardenal Jaime Lucas Ortega y Alamino, el cual conscientemente se está dejado utilizar.
El lunes 23 de este mes de agosto el Cardenal Ortega telefoneó directamente a Guido Sigler Amaya y dialogó con él insistiéndole, de manera desmedida y muy enfática, en tratar de convencerlo de que aceptara la excarcelación para España. El inclaudicable Prisionero de Conciencia le respondió que a España no tiene nada que buscar, que prefiere primero la muerte en prisión antes de aceptar tan canallesca propuesta; y le añadió que si sus intenciones son verdaderamente humanitarias que lo demuestre pidiendo la libertad sin destierro para todos los prisioneros políticos cubanos.

